El reto
Todas las solicitudes llegaban por email y se gestionaban manualmente, equipo por equipo, sin visibilidad compartida sobre el trabajo pendiente.
- Sin modelo de enrutamiento coherente: las solicitudes llegaban donde caían y se reenviaban a mano desde ahí
- Sin forma fiable de medir los tiempos de respuesta o la distribución de carga de trabajo entre equipos
- La coordinación dependía de personas que hacían el triaje manual de las bandejas de entrada, no de un sistema
- A medida que crecía el volumen en pedidos, logística, comercial, alianzas y posventa, la gestión se volvía cada vez más inconsistente
Equipos distintos, bandejas de entrada distintas, sin una imagen compartida de lo pendiente ni de quién cargaba con el trabajo.
